Parque Nacional Manuel Antonio
Historia natural
Este rincón de la naturaleza está bendecido con exuberantes bosques tropicales, playas de arena blanca y una extraordinaria biodiversidad que atrae a personas de todo el mundo.
La historia de Manuel Antonio se remonta a los años 70, cuando la tierra estaba cubierta de densos bosques y las aguas cristalinas del océano acariciaban suavemente la costa. Aunque este lugar aún no estaba protegido, en ese entonces corría el peligro de ser deforestado para el desarrollo.
Con el tiempo, la belleza de Manuel Antonio comenzó a atraer la atención de exploradores y naturalistas que buscaban descubrir sus secretos. En 1972, el gobierno costarricense decidió proteger este tesoro natural creando el Parque Manuel Antonio.
Desde entonces, el parque ha sido un refugio para la vida silvestre y un paraíso para los amantes de la naturaleza. Los visitantes pueden recorrer sus sinuosos senderos, que los llevan a través de una densa jungla donde pueden observar perezosos dormitando en las ramas, mariposas revoloteando entre las flores y coloridos loros volando por encima.
Las playas de Manuel Antonio también son un atractivo turístico imprescindible. Con arenas blancas y aguas turquesas, estas playas son el lugar perfecto para relajarse bajo el sol tropical o disfrutar de actividades acuáticas como el snorkel y el surf.
Sin embargo, la popularidad de Manuel Antonio también ha traído consigo desafíos. El aumento del turismo ha generado una mayor presión sobre el ecosistema, lo que exige medidas de conservación y gestión sostenible por parte de las autoridades del parque.
A pesar de estos desafíos, Manuel Antonio sigue siendo un destino emblemático en Costa Rica, un lugar donde la naturaleza y los seres humanos pueden coexistir en armonía. Cada año, miles de personas visitan el Parque Manuel Antonio en busca de aventura, belleza y una conexión con el mundo natural.
La historia del Parque Nacional Manuel Antonio es una historia de amor y respeto por la naturaleza, una historia de cómo un pequeño rincón de la tierra se convirtió en un símbolo de conservación y belleza natural de Costa Rica. Y aunque el tiempo pase y las cosas cambien, la magia del Parque Nacional Manuel Antonio siempre perdurará, como un recordatorio de la importancia de proteger y preservar nuestro entorno natural para las generaciones futuras.
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Formación geológica
El Parque Manuel Antonio está situado en la región de la costa del Pacífico de Costa Rica, que se caracteriza por una geología variada. La formación del parque se remonta a millones de años, cuando los procesos tectónicos y volcánicos moldearon la tierra, creando suelos fértiles y terrenos diversos que incluyen montañas, acantilados y playas.
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Biodiversidad marina
Las aguas que bordean el Parque Manuel Antonio albergan una impresionante biodiversidad marina. Los arrecifes de coral y los lechos de pastos marinos son hábitats importantes para una variedad de peces tropicales, tortugas marinas, delfines y ballenas. Además, la zona es un destino de anidación para varias especies de aves marinas.

Bosque húmedo tropical
El parque está cubierto en su mayor parte por bosques húmedos tropicales, un ecosistema de gran biodiversidad. Aquí se pueden encontrar árboles imponentes como la ceiba, el almendro y el laurel, junto con una multitud de plantas epífitas, helechos y orquídeas. Este hábitat es el hogar de una impresionante variedad de animales, entre los que se incluyen monos, perezosos, coatíes y una gran cantidad de aves, reptiles y anfibios.

Playas y Manglares
El Parque Manuel Antonio cuenta con hermosas playas de arena blanca bordeadas por densos manglares. Estos ecosistemas costeros brindan hábitats vitales para especies como cocodrilos, iguanas verdes y una variedad de aves acuáticas. Los manglares también son cruciales para la protección costera contra la erosión y como criaderos de peces y crustáceos.

Conservación y protección
La historia del Parque Manuel Antonio también está marcada por los esfuerzos de conservación y protección. Designado como parque nacional en 1972, su creación fue el resultado de la presión de los grupos ambientalistas y las comunidades locales para preservar esta joya natural. Hoy en día, el parque es un destino turístico popular que atrae a visitantes de todo el mundo, pero también enfrenta desafíos como la presión del turismo y la conservación de la biodiversidad.
Clima y patrones estacionales del Parque Nacional Manuel Antonio
El Parque Nacional Manuel Antonio se ubica en la costa del Pacífico Central de Costa Rica y disfruta de un clima tropical húmedo que influye de manera fundamental en la configuración de sus ecosistemas, el comportamiento de la fauna y la flora. Las temperaturas promedio suelen oscilar entre 24 °C y 30 °C (75 °F y 86 °F) durante todo el año, con altos niveles de humedad que sustentan una densa vegetación tropical y una rica biodiversidad.
Estaciones secas y lluviosas
El clima del parque se define por dos estaciones principales:
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Estación seca (diciembre a abril):
Se caracteriza por menores precipitaciones, cielos más despejados y temperaturas diurnas más cálidas. Durante este período, muchos animales se concentran alrededor de las fuentes de agua restantes, lo que facilita la observación de la fauna a lo largo de senderos forestales y cerca de arroyos.
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Temporada de lluvias (mayo a noviembre):
Marcada por lluvias frecuentes, especialmente por las tardes, esta estación es crucial para la regeneración del bosque, ya que el aumento de humedad estimula el crecimiento de las plantas, la floración y la producción de frutos. La selva tropical se vuelve particularmente exuberante y las poblaciones de insectos aumentan, lo que favorece una mayor actividad de aves, anfibios y reptiles.
Influencia estacional en el comportamiento de la vida silvestre
Los cambios estacionales influyen considerablemente en el comportamiento y la visibilidad de la fauna silvestre en Manuel Antonio. Durante la temporada de lluvias, las ranas y los anfibios se vuelven más activos debido a la mayor humedad, mientras que muchas especies de aves aprovechan las abundantes fuentes de alimento para anidar y reproducirse. Mamíferos como los monos y los perezosos adaptan sus patrones de alimentación según los ciclos de fructificación, que varían a lo largo del año.
Por el contrario, la estación seca a menudo ofrece mejores condiciones para observar animales en el dosel y a lo largo de los senderos, ya que la vegetación es ligeramente menos densa y los animales se mueven con mayor frecuencia en busca de alimento y agua.
Floración, fructificación y regeneración forestal
El clima tropical afecta directamente los ciclos de floración y fructificación de muchas especies de árboles y plantas. Estos ciclos son esenciales para el sustento de la vida silvestre, ya que los frutos, las semillas y el néctar constituyen la base de muchas cadenas alimentarias. Las precipitaciones estacionales también favorecen la regeneración natural de los bosques, en particular en las zonas de bosque secundario que se recuperan de perturbaciones humanas históricas.
Con el tiempo, la interacción constante entre el clima, la vegetación y la vida silvestre ha convertido a Manuel Antonio en un ecosistema resiliente y dinámico. Comprender estos patrones climáticos proporciona una valiosa perspectiva de la historia natural del parque y resalta el delicado equilibrio que sustenta su extraordinaria biodiversidad.
Bosques primarios y secundarios del Parque Nacional Manuel Antonio
Los bosques del Parque Nacional Manuel Antonio son un mosaico de bosque tropical primario y secundario, que refleja tanto los procesos naturales ancestrales como la historia humana más reciente. En conjunto, estos tipos de bosque contribuyen a la excepcional biodiversidad y resiliencia ecológica del parque.
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Bosques primarios: ecosistemas antiguos
Los bosques primarios son áreas que han permanecido prácticamente inalteradas durante siglos. En Manuel Antonio, estos bosques se caracterizan por imponentes árboles de dosel, una compleja estructura vertical y un microclima estable que sustenta una amplia variedad de vida vegetal y animal. Árboles enormes como ceibas, higueras y almendros dominan el dosel superior, mientras que plantas tolerantes a la sombra prosperan en el sotobosque.
Estos bosques ancestrales proporcionan un hábitat crucial para especies que dependen de ecosistemas maduros, como mamíferos arbóreos, aves especializadas y plantas epífitas. El denso dosel regula la temperatura y la humedad, creando condiciones ideales para orquídeas, bromelias y musgos que crecen a gran altura sobre el suelo del bosque.
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Bosques secundarios: recuperación y regeneración
Los bosques secundarios en Manuel Antonio se desarrollaron en áreas que previamente habían sido alteradas por actividades humanas como la agricultura, la tala o los asentamientos antes de que el parque fuera protegido oficialmente en 1972. Aunque son más jóvenes que los bosques primarios, estos ecosistemas están lejos de ser biológicamente pobres.
Mediante la regeneración natural, las especies arbóreas de rápido crecimiento recuperan rápidamente tierras alteradas, mejorando la calidad del suelo y creando condiciones que permiten el retorno de una vegetación más compleja con el tiempo. A medida que el bosque madura, atrae gradualmente a una amplia variedad de fauna silvestre, como monos, perezosos, aves e insectos que desempeñan un papel esencial en la dispersión de semillas y la polinización.
Biodiversidad en bosques en regeneración
Uno de los aspectos más destacables de Manuel Antonio es cómo los bosques secundarios sustentan altos niveles de biodiversidad. Muchos animales se desplazan libremente entre los tipos de bosque, utilizando el crecimiento secundario como zonas de alimentación y corredores migratorios. Los árboles frutales en las zonas de regeneración suelen atraer mamíferos y aves, acelerando el proceso natural de recuperación del bosque.
Esta coexistencia de bosques primarios y secundarios resalta la adaptabilidad ecológica del parque y subraya la importancia de la conservación a largo plazo. Juntos, estos bosques constituyen un registro vivo tanto de la evolución natural como de las exitosas iniciativas de protección ambiental.

Procesos ecológicos que sustentan el Parque Nacional Manuel Antonio
Más allá de su belleza visible y biodiversidad, el Parque Nacional Manuel Antonio se sustenta en una red de procesos ecológicos naturales que operan continuamente dentro de sus bosques, playas y ecosistemas costeros. Estos procesos mantienen el equilibrio ecológico, sustentan la diversidad de especies y permiten que los ecosistemas del parque se adapten y regeneren con el tiempo.
Dispersión de semillas y renovación forestal
La dispersión de semillas es uno de los procesos más importantes que configuran los bosques del parque. Muchas especies de árboles y plantas dependen de animales como monos, aves, murciélagos y pequeños mamíferos para transportar semillas a través del paisaje. A medida que estos animales se alimentan de frutos y se desplazan por diferentes hábitats, depositan semillas lejos de la planta madre, lo que reduce la competencia y promueve la diversidad genética.
En Manuel Antonio, la dispersión de semillas desempeña un papel crucial en la regeneración forestal, especialmente en las áreas de bosque secundario. Especies como los monos aulladores, los monos carablanca y diversas especies de aves contribuyen directamente a la recuperación y expansión natural de la cobertura forestal.
Polinización y reproducción de las plantas
La polinización es otro proceso esencial que sustenta la reproducción vegetal y la biodiversidad. Una amplia variedad de organismos participan en la polinización, incluyendo colibríes, mariposas, abejas, murciélagos y otros insectos. Cada uno desempeña una función especializada: transfiere el polen entre las flores y permite la producción de frutos y semillas.
La diversidad de polinizadores en el parque garantiza que las plantas con flores se reproduzcan con éxito durante todo el año, lo que favorece la disponibilidad continua de alimentos para la vida silvestre y mantiene la complejidad estructural del bosque.
Descomposición y ciclo de nutrientes
El clima cálido y húmedo de Manuel Antonio acelera la descomposición, permitiendo que las hojas, ramas y materia orgánica caídas se descompongan rápidamente. Hongos, bacterias, insectos y otros descomponedores transforman este material en nutrientes que el suelo absorbe.
Este proceso de reciclaje de nutrientes es vital en los ecosistemas tropicales, donde los suelos suelen ser delgados y pobres en nutrientes. Al reciclar eficientemente la materia orgánica, el bosque mantiene su productividad y favorece el crecimiento de árboles grandes y vegetación densa.
Equilibrio depredador-presa
Las relaciones depredador-presa ayudan a regular las poblaciones animales y a mantener el equilibrio ecológico dentro del parque. Depredadores como serpientes, aves rapaces y pequeños felinos silvestres controlan las poblaciones de roedores, insectos y otras especies presa, previniendo la sobrepoblación y la degradación del hábitat.
Este equilibrio garantiza que ninguna especie domine el ecosistema, lo que permite la coexistencia de diversas comunidades vegetales y animales. Una dinámica depredador-presa saludable es un indicador clave de un ecosistema funcional y resiliente.
Conexión entre los ecosistemas marinos y terrestres
Una de las características que definen al Parque Nacional Manuel Antonio es la estrecha interacción entre sus ecosistemas marinos y terrestres. Los bosques, manglares, playas y aguas costeras del parque funcionan como un sistema ecológico interconectado, donde la energía y los nutrientes se mueven continuamente entre la tierra y el mar.
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Flujo de nutrientes entre el océano y el bosque
Los procesos marinos desempeñan un papel importante en el mantenimiento de la vegetación costera. Los nutrientes transportados por las corrientes oceánicas y las mareas se depositan en las playas y manglares, enriqueciendo el suelo y favoreciendo el crecimiento vegetal. La materia orgánica, como las algas y los desechos marinos, contribuye al aporte de nutrientes, beneficiando a insectos, crustáceos y otros organismos que forman la base de la red alimentaria costera.
Estos nutrientes, en última instancia, sustentan la vida silvestre terrestre, ya que los insectos y los animales pequeños atraen aves, reptiles y mamíferos de los bosques cercanos, creando un intercambio dinámico entre los ecosistemas.
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Los manglares como zonas de transición ecológica
Los manglares sirven como una zona de transición crucial entre la tierra y el mar. Sus complejos sistemas de raíces estabilizan las costas, reducen la erosión y retienen sedimentos, mejorando así la calidad del agua. Los hábitats de manglares proporcionan refugio y zonas de reproducción para peces, crustáceos y moluscos, muchos de los cuales migran posteriormente a arrecifes de coral o a entornos oceánicos abiertos.
Para las especies terrestres, los manglares ofrecen áreas de alimentación y descanso, especialmente para aves y reptiles. Esta doble función convierte a los manglares en uno de los ecosistemas más productivos del Parque Nacional Manuel Antonio.
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Ciclos de vida de las playas y la vida silvestre
Las playas del parque no solo ofrecen paisajes espectaculares, sino también entornos de gran importancia biológica. Las costas arenosas desempeñan un papel importante en los ciclos de vida de diversas especies, como aves y tortugas marinas que anidan en las playas. La interfaz entre la playa y el bosque permite a los animales desplazarse entre hábitats, accediendo a alimento y refugio según sus necesidades.
La vegetación costera ayuda a estabilizar las dunas y protege los bosques del interior de la salinidad y los vientos fuertes, lo que enfatiza aún más la interdependencia de estos ecosistemas.
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Especies marinas y bosques costeros
Muchas especies marinas dependen indirectamente de los bosques costeros para su supervivencia. Los bosques sanos reducen la escorrentía de sedimentos hacia el océano, protegiendo así los arrecifes de coral y las praderas de pastos marinos. A su vez, estos hábitats marinos sustentan poblaciones de peces esenciales para la biodiversidad general de la región.
Esta interacción continua entre la tierra y el mar es una razón clave por la que Manuel Antonio, a pesar de su tamaño relativamente pequeño, alberga una concentración tan alta de vida en múltiples ecosistemas.

El impacto humano en la historia natural de Manuel Antonio
Si bien el Parque Nacional Manuel Antonio es reconocido por su belleza natural y biodiversidad, sus paisajes y ecosistemas han sido moldeados a lo largo de siglos por la influencia humana. Comprender estos impactos proporciona un contexto importante para la historia del parque, las iniciativas de conservación actuales y la resiliencia ecológica continua.
Uso histórico de la tierra antes de la protección
Antes de su designación como parque nacional en 1972, la zona que hoy constituye Manuel Antonio estaba sujeta a diversas actividades humanas. Partes del terreno fueron desbrozadas para la agricultura, el pastoreo de ganado y la explotación de pequeños asentamientos, mientras que otras áreas fueron taladas para la producción de madera. Estas actividades redujeron la cobertura forestal, perturbaron los hábitats de la fauna silvestre y alteraron procesos naturales como la dispersión de semillas y el equilibrio depredador-presa.
A pesar de esta perturbación, los procesos de regeneración natural comenzaron a restaurar partes del bosque, demostrando la resiliencia de los ecosistemas tropicales.
Recuperación tras la designación de Parque Nacional
La creación del Parque Nacional Manuel Antonio marcó un punto de inflexión. La protección legal permitió la regeneración de los bosques y la recuperación de las poblaciones de fauna silvestre, a la vez que controlaba las actividades que previamente habían degradado los hábitats. Los bosques secundarios prosperan ahora junto a los primarios, proporcionando corredores vitales para la fauna y sustentando una alta biodiversidad.
A lo largo de décadas, esta recuperación se ha visto potenciada por proyectos de reforestación, restauración del hábitat y monitoreo científico, que han ayudado a estabilizar los ecosistemas del parque.
Desafíos modernos de la conservación
Incluso con protección, la actividad humana continúa influyendo en el parque. La presión turística, el desarrollo de infraestructura y las actividades recreativas pueden perturbar la vida silvestre y aumentar el estrés ambiental. Además, las comunidades aledañas contribuyen a presiones indirectas, como la escorrentía, la contaminación y la introducción de especies invasoras.
La administración del parque aborda estos desafíos a través de límites de visitantes, senderos designados, educación ambiental y regulaciones estrictas, equilibrando el acceso público con la preservación de ecosistemas frágiles.
Residuos, comportamiento de la vida silvestre y límites de visitantes
La presencia humana afecta directamente el comportamiento de la fauna silvestre. Los animales pueden evitar zonas con mucho tráfico, modificar sus hábitos alimenticios o acostumbrarse a la comida humana. Para minimizar estos efectos, las autoridades del parque aplican una gestión estricta de residuos, políticas de no alimentación y programas educativos que enseñan a los visitantes a interactuar responsablemente con la naturaleza.
Al gestionar el impacto humano, el parque garantiza que los procesos ecológicos, la supervivencia de las especies y la belleza natural permanezcan intactos para las generaciones futuras.
El Puente Natural Terrestre de Manuel Antonio
One of the most remarkable features of Manuel Antonio National Park is its natural land bridge, a narrow stretch of land that connects coastal forests with offshore islets and the Pacific Ocean. This geographic formation is not only visually striking but also ecologically significant, providing critical pathways for species movement and genetic exchange.
Formation and Geological History
The land bridge was shaped over millions of years by tectonic activity, volcanic processes, and coastal erosion. Rising and falling sea levels during the Pleistocene era contributed to the creation of this natural corridor, allowing terrestrial species to cross between what would otherwise be isolated landforms.
The combination of rocky cliffs, sandy beaches, and forested slopes has created microhabitats that support a wide variety of plants and animals, from epiphytic orchids to small mammals.
Ecological Importance
The land bridge serves as a biological corridor, allowing species to move safely between forest patches, beaches, and mangrove areas. This connectivity is essential for:
Seed dispersal by birds and mammals
Migration and feeding of reptiles, amphibians, and small mammals
Genetic exchange between isolated populations, maintaining biodiversity and resilience
By linking terrestrial and coastal ecosystems, the land bridge enhances overall ecosystem health and supports species that would otherwise be restricted to fragmented habitats.
Unique Habitat Features
Several species in Manuel Antonio rely specifically on the land bridge’s habitats. For example:
Birds use the corridor for nesting and hunting
Mammals traverse the land bridge in search of food or mates
Coastal plants benefit from nutrient-rich sediments deposited along the edges
The mixture of forest, sandy beach, and rocky terrain creates niches that support rare and endemic species, adding to the park’s ecological value.
Conservation Significance
Because of its small size, the natural land bridge is sensitive to human impact. Trampling, litter, or habitat disturbance can disrupt animal movement and plant regeneration. Park authorities carefully manage access, ensuring that visitors can enjoy this feature without compromising its ecological function.
Protecting the land bridge safeguards not only a scenic landmark but also an essential link in the complex web of life that defines Manuel Antonio National Park.

Árboles y plantas
El Parque Manuel Antonio cuenta con una exuberante vegetación compuesta por una gran diversidad de árboles y plantas. Entre los árboles más destacados están la ceiba, el almendro, el laurel y el ficus, que forman el dosel del bosque y brindan refugio y alimento a numerosas especies. Las plantas epífitas, como las bromelias y las orquídeas, adornan los troncos de los árboles, mientras que las heliconias y las palmas aportan colorido y belleza al paisaje.
Mamíferos
El parque alberga una gran variedad de mamíferos, desde monos tití y perezosos hasta coatíes y felinos como el jaguarundi y el ocelote. Estos mamíferos desempeñan papeles importantes en el ecosistema, desde la dispersión de semillas hasta el control de las poblaciones de insectos y roedores. Su adaptación a la vida en la selva tropical les permite sobrevivir en un entorno diverso y cambiante.
Reptiles y anfibios
Los reptiles y anfibios son una parte importante del ecosistema del Parque Nacional Manuel Antonio. Entre los reptiles se encuentran el cocodrilo americano, la iguana verde y una variedad de serpientes como la boa constrictor y la serpiente coral. Entre los anfibios se encuentran las ranas venenosas, las salamandras y los sapos. Estas especies desempeñan papeles clave en la cadena alimentaria y son indicadores sensibles de la salud ambiental.
Aves
El parque es un paraíso para los observadores de aves, con más de 180 especies registradas. Entre las aves más destacadas están los tucanes, los loros, los colibríes y una variedad de aves acuáticas como las garzas y los pelícanos. Estas aves juegan un papel fundamental en la polinización de las plantas y la dispersión de semillas, además de controlar las poblaciones de insectos y otros animales pequeños.
Insectos:
Los insectos son una parte vital, aunque a menudo ignorada, de la vida silvestre del Parque Nacional Manuel Antonio. Desde coloridas mariposas hasta escarabajos y hormigas, estos pequeños animales desempeñan papeles importantes en la polinización de las plantas, la descomposición de la materia orgánica y la cadena alimentaria. Su diversidad y abundancia son indicativas de la salud del ecosistema.
"Un símbolo costarricense" Perezoso de tres dedos
El perezoso, Símbolo Nacional de Costa Rica y Especie Emblemática del Parque Nacional Manuel Antonio, es conocido por su estilo de vida lento y pausado. Este carismático y tranquilo animal se ha convertido en un símbolo nacional de Costa Rica, representando la tranquilidad, la biodiversidad y el equilibrio ecológico del país.
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En el Parque Nacional Manuel Antonio, el perezoso encuentra un hábitat ideal donde puede prosperar en su entorno natural. Con su exuberante vegetación y árboles diversos, el parque ofrece un santuario seguro para esta especie única. Además, el clima cálido y húmedo del parque es perfecto para el estilo de vida lento y arbóreo del perezoso.
El Parque Nacional Manuel Antonio es reconocido como uno de los mejores lugares del mundo para observar perezosos y ofrece a los visitantes la oportunidad única de presenciar de cerca a estos animales en su hábitat natural. Con un poco de paciencia y una observación atenta, es posible avistar perezosos colgando de las ramas de los árboles o moviéndose lentamente a través del dosel del bosque.
El perezoso es una especie emblemática del Parque Manuel Antonio y un símbolo de la rica biodiversidad de Costa Rica. Su presencia en el parque no solo mejora la experiencia de los visitantes, sino que también subraya la importancia de conservar este valioso ecosistema para las generaciones futuras.
Es muy recomendable visitar el parque con un guía certificado para observar perezosos y aprender detalles interesantes sobre esta fascinante especie.
*Descargue el estudio científico más reciente del Parque Manuel Antonio: PDF Científico

"Preservar el Parque Nacional Manuel Antonio no se trata sólo de proteger un lugar, sino de salvaguardar un legado de maravillas de la naturaleza para las generaciones futuras".
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Horario de apertura del parque
Lunes - domingo
7:00 am – 4:00 pm
Martes
Cerrado
Operador Turístico Oficial:
Reservaciones de tours:
Teléfono: +506 27770932
Mapa del sitio
Actividades en Manuel Antonio
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Catamarán para avistar delfines y ballenas
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Cabalgata por la selva tropical y cascadas
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Tour al Parque Biológico Cataratas de Nauyaca
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Recorrido de 1 día por Corcovado
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Tour de observación de aves quetzales
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Aventura de barranquismo en cascadas
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Excursión en moto acuática a Manuel Antonio
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Tour del Chocolate y el Café
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Rafting en aguas bravas El Chorro
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Rafting en aguas bravas del río Naranjo
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Rafting en aguas bravas en el río Savegre
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Transporte Privado desde y hacia Manuel Antonio
